Cuando emigras, también tu mente se adapta
- Maria Koebelin
- 12 jul
- 1 min de lectura
Emigrar abre puertas y, a la vez, pide mucho. Cambias de idioma, de costumbres y de red de apoyo casi al mismo tiempo. Es normal sentir cansancio, soledad o momentos de duda.
A esto se le llama estrés de aculturación. No es un fallo tuyo, es la respuesta lógica a una vida que se reordena entera. También aparece el duelo por lo que dejaste atrás, aunque la decisión de venir fuera buena.
Cuidar tu salud mental en esta etapa es tan importante como resolver los trámites. Ayuda mantener vínculos, darte tiempo y pedir apoyo cuando el peso se vuelve demasiado.
Acompaño este proceso en Erlangen, sobre todo de forma presencial, en español y en alemán. Mi trabajo está supervisado.
Si lo estás atravesando, escríbeme. Hablar en tu idioma hace el camino más llevadero.
Esta publicación no sustituye un tratamiento.
© Maria Köbelin. Todos los derechos reservados.

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